| Día 8: “Con amor eterno te amé” |
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| Escrito por Apostolado para la Consagración de la Familia |
| Lunes 01 de Marzo de 2010 12:19 |
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El Antiguo Testamento anima a los hombres desventurados, en primer lugar a quienes versan bajo el peso del pecado —al igual que a todo Israel que se había adherido a la alianza con Dios— a recurrir a la misericordia y les concede contar con ella: la recuerda en los momentos de caída y de desconfianza.
Ven Espíritu Santo, ayúdanos a descubrir el plan misericordioso de Dios para nuestras vidas al ser misericordiosos con aquellos que pones en nuestro camino. Ayúdanos a confiar en el Corazón Misericordioso de Jesús, a través del Inmaculado Corazón de María, Reina y Madre de Misericordia, en unión con San José, un instrumento de misericordia RICO EN MISERICORDIA de Juan Pablo IIEl Antiguo Testamento proclama la misericordia del Señor sirviéndose de múltiples términos de significado afín entre ellos; se diferencian en su contenido peculiar, pero tienden —podríamos decir— desde angulaciones diversas hacia un único contenido fundamental para expresar su riqueza trascendental y al mismo tiempo acercarla al hombre bajo distintos aspectos. El Antiguo Testamento anima a los hombres desventurados, en primer lugar a quienes versan bajo el peso del pecado —al igual que a todo Israel que se había adherido a la alianza con Dios— a recurrir a la misericordia y les concede contar con ella: la recuerda en los momentos de caída y de desconfianza. Seguidamente, de gracias y gloria cada vez que se ha manifestado y cumplido, bien sea en la vida del pueblo, bien en la vida de cada individuo.
De este modo, la misericordia se contrapone en cierto sentido a la justicia divina y se revela en multitud de casos no sólo más poderosa, sino también más profunda que ella. Ya el Antiguo Testamento enseña que, si bien la justicia es auténtica virtud en el hombre y, en Dios, significa la más «grande» que ella: es superior en el sentido de que es primario y fundamental. El amor, por así decirlo, condiciona a la justicia y en definitiva la justicia es servidora de la caridad. La primacía y la superioridad del amor respecto a la justicia (lo cual es característico de toda la revelación) se manifiestan precisamente a través de la misericordia. Esto pareció tan claro a los Salmistas y a los Profetas que el término mismo de justicia terminó por significar la salvación llevada a cabo por el Señor y su misericordia. La misericordia difiere de la justicia pero no está en contraste con ella, siempre que admitamos en la historia del hombre —como lo hace el Antiguo Testamento— la presencia de Dios, el cual ya en cuanto creador se ha vinculado con especial amor a su criatura. El amor, por su naturaleza, excluye el odio y el deseo de mal, respecto a aquel que una vez ha hecho donación de sí mismo: nihil odisti eorum quae fecisti: «nada aborreces de lo que has hecho». Estas palabras indican el fundamento profundo de la relación entre la justicia y la misericordia en Dios, en sus relaciones con el hombre y con el mundo. Nos están diciendo que debemos buscar las raíces vivificantes y las razones íntimas de esta relación, remontándonos al «principio», en el misterio mismo de la creación. Ya en el contexto de la Antigua Alianza anuncian de antemano la plena revelación de Dios que «es amor».
20c. La Imagen de la Divina MisericordiaJesús se apareció a Santa Faustina con unos rayos rojos y de tono pálido saliendo del área de Su corazón. Con la mano derecha levantada para bendecir, recordando la escena de la noche del Domingo de Pascua (ver Jn 20, 19-23).
Presentó esta imagen para recordarnos que debemos confiar en Su misericordia y que acudamos a Él para obtener misericordia:
Jesús explicó que los rayos representaban la sangre y el agua que brotaron de su costado traspasado y le enseñó a Santa Faustina la oración:
Reflexión bíblicaPorque quiero amor, y no sacrificios, y prefiero el conocimiento de Dios, más que los holocaustos. (Os 6,6) 20i.12. Oración Por la Conversión de los Pecadores Jesús le dijo a Santa Faustina: “Tú siempre Me consuelas cuando rezas por los pecadores. Tu oración que más Me agrada es la oración por la conversión de los pecadores. Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada”. (Diario, 1397) En otra ocasión le dijo: “Deseo que conozcas mas profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas y tu comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”. (Diario, 186, 187) Esta promesa la hizo Nuestro Señor específicamente a Santa Faustina pero si rezamos esta oración con la misma pureza de intención tenemos razones para creer que Dios nos escuchará. ***
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| Última actualización el Lunes 01 de Marzo de 2010 13:09 |
...animo [... ] sus esfuerzos por promover una catequesis efectiva en los hogares
Rezando por el éxito de su vital apostolado.
Rezo para que todos los padres se unan al Apostolado para la Consagración de la Familia.
"...cuando le damos nuestros meritos a María, ella los multiplica con sus propios meritos incalculables..." -Card. Mario Luigi Ciappi.
"Totalmente tuyo", es la entrega a María enseñada por San Luis de Montfort y escudo de armas de S.S. Juan Pablo II.
La unión de Jesús a través de María fue la guía de Juan Pablo II que le dio la sabiduría para dirigir a la Iglesia en el nuevo milenio.