Prácticas espirituales para crecer en nuestra consagración. Cuando el Papa Juan Pablo II estuvo en Nueva York en 1995 pidió a las familias hacer dos cosas: rezar el rosario y estudiar el Catecismo de la Iglesia Católica.
Consagración total a Jesús a través de María para las familias
La consagración es entregar toda nuestra vida, todos nuestros actos a Jesús a través de María. “Totus tuus” (totalmente tuyo). Para que Ella nos moldee a la imagen y semejanza de su Hijo.
En qué consiste
Sólo tienes que apartar unos minutos durante cuarenta días para reflexionar y orar los textos que encontrarás en este sitio de Internet.
Estas reflexiones son textos escogidos de S.S. Juan Pablo II y de San Luis María Grignon de Montfort y de la Sagrada Escritura. O de San Luis María Grignon de Montfort y de la Sagrada Escritura (en la versión corta)..
Si no puedes terminar de leer las reflexiones o las oraciones correspondiente a ese día no importa, Nuestra Madre comprenderá.
Qué beneficios tiene
Los méritos de sus acciones al ser entregadas a María se multiplican inmensurablemente.
Su familia es protegida en estos tiempos problemáticos.
Se vuelve un “hijo espiritual consagrado” de María, Nuestra Madre.
Si suficientes personas participan de esta consagración pueden cambiar el destino del mundo.
Te acercas a Jesús que es el mayor bien que existe.
¡Participa!
El día 5 de noviembre todo un grupo de personas vamos a empezar estos ejercicios para que el día de la consagración sea el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Únete a nosotros.Registrate aqui para recibir los mensajes diarios en tu correo.
La consagración es entregar toda nuestra vida, todos nuestros actos a Jesús a través de María. “Totus tuus” (totalmente tuyo). Para que Ella nos moldee a la imagen y semejanza de su hijo.
“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cubierto de espinas que los hombres desagradecidos le clavan a cada momento y no hay nadie que se las saque con un acto de reparación”
Consagración no es solamente una oración, o una devoción, sino un compromiso de vivir un estilo de vida que debe nutrirse con una formación continua en las verdades eternas de nuestra fe.
Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la 'escuela' de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje. (Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae,14).