El Antiguo Testamento anima a los hombres desventurados, en primer lugar a quienes versan bajo el peso del pecado —al igual que a todo Israel que se había adherido a la alianza con Dios— a recurrir a la misericordia y les concede contar con ella: la recuerda en los momentos de caída y de desconfianza.
Preparación para la Fiesta de la Divina Misericordia (11 de abril )
comenzando el miércoles 3 de marzo
El Amor de Dios no tiene límites
Conozcámoslo en profundidad para abandonarnos a Él con toda confianza, e imitarlo Medita durante 40 días acerca de este regalo transformador de la Misericordia infinita de tu Creador para poder beneficiarte al máximo de ella el día de la Fiesta de la Divina Misericordia:
“Ese día están abiertas las entrañas de mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acerquen al manantial de mi misericordia” (Jesús a Sta. Faustina, Diario #699)
La consagración es entregar toda nuestra vida, todos nuestros actos a Jesús a través de María. “Totus tuus” (totalmente tuyo). Para que Ella nos moldee a la imagen y semejanza de su hijo.
“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cubierto de espinas que los hombres desagradecidos le clavan a cada momento y no hay nadie que se las saque con un acto de reparación”
Consagración no es solamente una oración, o una devoción, sino un compromiso de vivir un estilo de vida que debe nutrirse con una formación continua en las verdades eternas de nuestra fe.
Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la 'escuela' de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje. (Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae,14).